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Noticias Nacionales

Xenofobia, hartazgo y violencia anti migrantes en Chile

Quemazón de ropas, carpas, etc., de migrantes venezolanos

Arturo Alejandro Muñoz

Se acabó el romance entre el gobierno de Sebastián Piñera y los miles de migrantes venezolanos”, es la frase que con mayor frecuencia resulta posible leer en redes sociales, especialmente en twitter.

En Iquique se produjo el estallido final anti migrantes venezolanos, con catastróficas consecuencias tanto para los venezolanos como para el gobierno chileno y el país mismo.

Era algo que se veía venir desde hacía bastante tiempo. Los últimos gobiernos chilenos han cometido gruesos errores en temas migratorios. El primero de ellos dice relación con las extensas fronteras del norte del país -carentes de una debido vigilancia-, donde predominan el duro desierto altiplánico que se extiende hacia con Bolivia y la soledad de una geografía en la que es fácil transitar de manera inadvertida.

En las áridas alturas del altiplano son múltiples los pasos fronterizos por donde pueden ingresar ilegalmente cientos, e incluso miles, de personas provenientes de cualquier lugar.

El primer poblado chileno que recibe a los migrantes ilegales en esas latitudes es Colchane, un mustio villorrio con sueños de ciudad pero con una historia magnífica, emotiva, trascendente, ya que en esos rumbos se desarrolló buena parte de la noble historia del ancestral y pacífico pueblo aymara.

El segundo error de los últimos dos gobiernos chilenos (el de Bachelet y ahora el de Piñera) consistió en promover demagógica y políticamente las oleadas de migrantes al territorio del país andino. Si ya estaban ingresando centenares de ciudadanos peruanos y colombianos, la llegada de miles de haitianos comenzó preocupar en serio a los habitantes del país, pero no hubo mayores discordias ni problemas….estos aparecieron luego de una irresponsable alocución de presidente Sebastián Piñera en su visita a la ciudad de Cúcuta, Colombia, el año 2019, desde donde –junto al presidente colombiano Iván Duque y al auto designado mandatario venezolano Juan Guaidó- intentó torpemente desestabilizar el régimen de Nicolás Maduro.

Fue entonces que Piñera “invitó a los venezolanos disidentes del socialismo bolivariano a refugiarse en Chile”, país que hasta ese momento cierta prensa internacional consideraba algo así como la nueva “Las Vegas” sudamericana.

Con ese acto, Piñera pretendió matar no dos, sino cuatro pájaros de un tiro: derribar el gobierno de Nicolás Maduro, alzarse como “líder internacional”, ofrecerle mano de obra abundante y barata a los agro exportadores frutícolas chilenos (que ya venían experimentando problemas al tener fuerte presión para mejorar sueldos en las temporadas de raleo y cosecho de frutas, como también sufrían la escasez de mano de obra, la cual prefería engancharse en las actividades mineras donde los salarios son muy superiores), y finalmente el mandatario chileno quería incrementar el número de votantes anti izquierdistas para las elecciones futuras.

Cientos, miles en realidad, de inmigrantes venezolanos anti Maduro se movilizaron desde Colombia, Ecuador y Perú con destino a “Las Vegas Sudamericana”. Además, sentíanse protegidos por el gobierno chileno y por algunas tiendas políticas derechistas, por lo que se instalaron en ciudades como Valparaíso, Santiago y Concepción inmiscuyéndose abiertamente en la política del país, agrediendo a personas que no comulgaban con sus idearios políticos, desafiando a los habitantes del país anfitrión con actitudes irrespetuosas y violentas. Gota a gota se fue llenando el vaso de la incomodidad en muchos chilenos, hasta que finalmente una de esas gotas rebasó la copa. Y lo hizo de pésima manera.

Marcha de chilenos en Iquique contra lainmigraciòn de venezolanos

Ello ocurrió en el puerto nortino llamado Iquique, ciudad hermosa y pujante, que recibió a miles de venezolanos que ingresaban de manera ilegal por los pasos fronterizos de las alturas de la pampa.

Cientos de esos venezolanos, sin dinero ni trabajo, levantaron sus carpas en algunas de las Plazas públicas de la ciudad, donde además no hay servicios higiénicos, y en esos lugares no solamente hicieron una especie de “vida normal”, sino también, en algunos casos, desarrollaron acciones delictuales que atemorizaron por cierto a la comunidad iquiqueña.

El día sábado 25 de septiembre, miles de iquiqueños decidieron poner coto a esas situaciones ante la inacción del gobierno central. Una marcha por las calles de la ciudad formada por tres mil personas aproximadamente, entre las cuales desfilaban también habitantes de Colchane y miembros del pueblo aymara (que a manos venezolanas habían sufrido robos e invasiones a sus viviendas en las alturas del desierto), salieron desde la céntrica Plaza Prat con rumbo a Playa Brava, donde centenares de venezolanos se habían instalado con carpas y petacas desde hacía semanas.

El encuentro fue violento. Los chilenos hicieron huir a los venezolanos quienes abandonaron rápidamente esa plaza para evitar ser apaleados y golpeados …pero lo peor de todo ocurrió luego…en medio de la calle los atacantes hicieron una pira con las pertenencias de los venezolanos; ropa, carpas, libros, e incluso cochecitos de bebé, etc., fueron quemados en una gigantesca hoguera, mientras otro grupo recorría las calles de la ciudad persiguiendo inmigrantes. Carabineros, que tardó demasiado en hacerse presente, pudo finalmente poner orden y paz en el lugar, temporalmente al menos.

Venezolanos expulsados de Playa Brava en Iquique

Por cierto, Chile se dividió ipso facto con ese inaceptable evento. La mayoría de sus habitantes lo condena, pero hay un número que no es menor ni despreciable que lo justifica. El país andino está dividido en esos dos amplios sectores desde hace mucho tiempo, y no es el problema migratorio precisamente el responsable.

No obstante, se corre ahora el riesgo que en otras ciudades del país, especialmente en Santiago, haya personas dispuestas a replicar lo hecho por esos grupos iquiqueños.

Como sea, la crisis migratoria se ha hecho presente en Chile, y el gobierno –que vive sus últimos meses de mandato- se ha enredado en un intríngulis que le está cobrando factura a sus propios severos errores en estas materias, y desde La Moneda informan que oficialmente retomarán “los vuelos de expulsión (del país) de migrantes ilegales”.

Como es dable sospechar, esta historia en Chile recién se está escribiendo.

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