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Vacuna contra la covid-19: qué es COVAX?

Conseguir una vacuna con efectividad probada no será suficiente para detener la pandemia, pues hará falta garantizar su distribución. / GETTY IMAGES

De las decenas de vacunas para el covid-19 que se desarrollan actualmente en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que “la mayoría no tendrá éxito”.

Menos de 10 de cerca de 170 proyectos de vacunas contra el SARS-CoV-2, el virus que causa el covid-19, se encuentran en la etapa 3 de sus pruebas, la que define su éxito o fracaso.

“Los gobiernos están bajo presión para asegurar suministros para su población de aquellas que tengan éxito. Si los gobiernos compiten, la mayoría de los países podrían quedar fuera”, advierte la OMS.

Así que en esta carrera, al menos 172 países han manifestado su interés de formar parte de un entendimiento conjunto que pretende garantizar el acceso equitativo a una vacuna que funcione.

Lo han nombrado mecanismo COVAX.

En agosto, 80 de esos países ya habían levantado la mano como financiadores del desarrollo de una “cartera” de vacunas que tengan las mejores probabilidades de tener éxito, informó la OMS.

Esas naciones aceptaron compartir el posible éxito de una o varias de esas vacunas con otro centenar de países con menos posibilidades económicas o sistemas de salud más débiles. En total, el 70% de la población mundial tendría acceso a la vacunación.

Para Seth Berkley, director ejecutivo de la fundación Gavi -que codirige la iniciativa junto a la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la OMS-, COVAX puede ser la única solución verdaderamente global.

“Para la gran mayoría de los países, ya sea que puedan pagar sus propias dosis o que necesiten asistencia, significa recibir una parte garantizada de las dosis y evitar quedar en el final de la fila”, dijo en una asamblea de la OMS.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuelaestán entre los países de América Latina que se han pronunciado a favor de la alianza de COVAX.

Sin embargo, Estados Unidos declinó su participación. Ese país “continuará involucrando a nuestros socios internacionales para asegurar que derrotamos al virus, pero no nos veremos limitados por organizaciones multilaterales influenciadas por la corrupta Organización Mundial de la Salud y China”, dijo en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere.

El gobierno de Donald Trump ha sido muy crítico con la OMS, a la que ha acusado de colaborar con China encubriendo la gravedad del coronavirus en las primeras etapas de lo que luego sería una pandemia mundial.

Hasta el punto que Trump ha dicho que dejará de hacer su aporte financiero a la organización.

Otras grandes economías que no habían manifestado interés en un principio, en los últimos días han expresado interés en negociar, como la Comisión Europea (el brazo ejecutivo de la Unión Europea).

Pero aún no es claro si los estados de la UE realmente invertirán en COVAX, ya que esto podría resultar en mayores costos por las negociaciones que ya tienen en marcha con laboratorios de vacunas, dijo a Reuters un funcionario involucrado en las conversaciones.

La falta de apoyo de potencias mundiales hace temer que en la actual pandemia derive en lo ocurrido en 2009 con la crisis del H1N1.

En esa ocasión, algunos países intentaban inmunizar a toda su población en lugar de respetar la orientación internacional de vacunar a los más vulnerables en todos los países.

¿Qué se planea hacer?
Proyectos de vacunas que dicen estar en la avanzada etapa 3, como la de Rusia, China o la Universidad de Oxford-AstraZeneca- aún no demostrado su efectividad en grupos masivos.

Aun así, diversos países ya han acordado producirlas a gran escala, como la asociación Argentina-México para producir y distribuir en América Latina la vacuna Oxford-AstraZeneca.

Como los expertos señalan, esto es una moneda al aire: si bien se gana tiempo al producirla aún sin tener los resultados de su eficacia, se puede perder todo si no demuestra su efectividad en las pruebas.

Ante este problema, la OMS dice que todos los países de COVAX “compartirán los riesgos asociados con el desarrollo de vacunas” a través de la creación de un fondo global de financiamiento.

Por una parte, invertirán en la fabricación por adelantado de vacunas candidatas de su cartera “tan pronto como se demuestre su éxito”.

Rusia ha iniciado la producción de su propia vacuna, pero hasta ahora no se conoce su efectividad y qué tanta disponibilidad habrá. / REUTERS

Por otro unirán las adquisiciones de esas vacunas “para lograr volúmenes suficientes” el próximo año con 2.000 millones de dosis que hayan pasado la aprobación de la OMS.

“A través de COVAX, nuestra aspiración es poder vacunar al 20% más vulnerable de la población de cada país participante, sin importar el nivel de ingresos, para fines de 2021”, dice Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI.

El mecanismo busca distribuir las dosis de manera proporcional a las poblaciones de cada país, “priorizando inicialmente a los trabajadores de la salud y luego expandiéndose para cubrir el 20% de la población”

Una ronda siguiente de dosis se establecería “en función de las necesidades del país, la vulnerabilidad y la amenaza de covid-19”, además de que habría una “reserva humanitaria”.

El financiamiento
COVAX es parte del Acelerador de Acceso a Herramientas Covid-19, o simplemente Acelerador ACT, que la OMS creó como respuesta a la pandemia.

Soumya Swaminathan, científico jefe de la OMS, dice que para que realmente funcione se requiere “que todos los países apoyen” la iniciativa.

En julio inició un proceso de consulta con los 165 países que inicialmente han manifestado su intención de participar y que deberán proporcionar un pago por adelantado y un compromiso de comprar dosis para fines de agosto, lo que los hará participes de COVAX.

En la primera fase, COVAX dice que requiere US$2.000 millones, de los cuales hasta julio ya se habían reunido US$600 millones.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo el 13 de agosto que “COVAX ya cuenta en su cartera con nueve vacunas candidatas, que se encuentran en la fase 2 o 3 de los ensayos”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), dice Tedros, calcula que la pandemia cuesta al mundo US$375.000 millones y que en dos años superará los US$12 billones, si no se detiene.

“Es fácil pensar en el Acelerador como en una medida de investigación y desarrollo; pero en realidad es el mejor estímulo económico en el que puede invertir el mundo”, señala.

“Cuanto antes detengamos la pandemia, antes podremos asegurarnos de que los sectores interconectados a escala internacional, como los viajes, el comercio y el turismo, puedan recuperarse realmente. Hay esperanza”.

Fuente: BBC News Mundo

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