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Cuentan las leyendas chinas que en la Luna vive una diosa llamada Chang’e. La mañana de este jueves la deidad del relato popular se ha materializado en forma de explorador espacial y ha hecho un alunizaje exitoso en la cara oculta del satélite, según informaron medios estatales del país asiático.

Chang’e 4, como se llama la sonda, se posó sobre la superficie lunar a las 10:26 de la mañana, en la zona prevista: la cuenca de Aitken, en el polo sur del satélite de la Tierra, explicó la Televisión Central de China en un breve anuncio en su noticiario de mediodía.

Es la primera vez en la historia que eso se consigue, informó la Administración Nacional del Espacio de China (ANEC). La cara oculta de la Luna nunca se ve desde la Tierra y está relativamente inexplorada.

El pionero alunizaje demuestra las crecientes ambiciones chinas como potencia espacial. El diario estatal Global Times calificó la llegada exitosa de la Chang’e 4 al lado oscuro de la Luna de “gran hito de la exploración humana del universo”.

La misión realizará tareas de observación astronómica de radio de baja frecuencia, análisis de terreno y relieve, detección de composición mineral y estructura de la superficie lunar poco profunda y medición de la radiación de neutrones y átomos neutrales para estudiar el medio ambiente en la cara oculta de la Luna.

La sonda, que incluye un módulo y un vehículo explorador, fue lanzada el pasado 8 de diciembre por un cohete Gran Marcha 3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país asiático.

Las comunicaciones entre la sonda y la Tierra son posibles gracias a un satélite, Queqiao, puesto en órbita el pasado mes de mayo y que opera a modo de “espejo” transmisor de información entre los centros de control en la Tierra y la Chang’e 4.

En 2013, la sonda Chang’e 3 fue la primera en llegar a la superficie lunar desde 1976 cuando la Unión Soviética lanzó la misión Luna 24.

China planea mandar su nave Chang’e 5 a la Luna el próximo año y hacer que regrese a la Tierra con muestras.

Programas espaciales pioneros como el soviético o el estadounidense ya lograron hace más de medio siglo fotografiar la cara oculta de la Luna pero nunca alunizaron allí, pese a que en 1962 una misión no tripulada estadounidense lo intentó sin éxito.

Mientras que China ha insistido en que sus ambiciones son puramente pacíficas, el Departamento de Defensa de Estados Unidos la ha acusado de llevar a cabo actividades destinadas a impedir que otras naciones utilicen recuersos espaciales durante una crisis.

Además de sus ambiciones civiles, China ha probado misiles antisatélite, y el Congreso de Estados Unidos ha prohibido a la NASA la cooperación bidireccional con su homólogo chino en cuestiones de seguridad.

A medida que la competencia se acelera en el espacio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca crear una nueva Fuerza Espacial para 2020, como la sexta rama de las fuerzas armadas.

Pero la carrera espacial privada también se está calentando, ya que numerosas compañías tienen como objetivo comercializar viajes espaciales, como SpaceX, con sede en California, que ha dado un vuelco a la industria con sus cohetes reutilizables de bajo costo Falcon 9.

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