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Noticias Internacionales

¿Tren Bioceánico o Carretera Transamazónica…o ambos?

Por: Arturo Alejandro Muñoz

El Corredor Ferroviario Bioceánico Central es un proyecto ferroviario, que se ubicará en los países de Brasil, Bolivia, Paraguay y Perú.​​ El proyecto uniría el puerto de Santos, Brasil con el puerto de Ilo, Perú, ​ pasando por Bolivia. El costo del proyecto se estima en 10.000 millones de dólares.​  Chile quiere ingresar a ese acuerdo y cuenta con el visto bueno de uno de los socios, Brasil .

Sin embargo, todo comenzó a cambiar el año 2018, pues los primeros devaneos Jair Bolsonaro-Sebastián Piñera dejaron marginado  a Evo Morales…o a Bolivia (lo cual es casi insostenible). Evo  ya no está en Palacio Quemado,  pero en Bolivia es fácil  que el socialismo regrese.  ¿Privilegiará el mandatario brasileño su reconocido anti izquierdismo por sobre la conveniencia económica?

La ideología de la gasificación podría pasarle la cuenta a Bolivia en esta nueva etapa del desarrollo político-económico de Sudamérica, pues el pasado gobierno de Evo Morales, si bien vendió barato su gas a  países vecinos como Argentina y Brasil, también es cierto que de los 1.450 millones de dólares anuales que recibía por sus exportaciones a Brasil, más de novecientos millones correspondían a la venta de gas. El país del samba sigue siendo el principal socio boliviano en estas materias ‘gasificadas’.

¿Dónde esté el problema? Recordemos que Pablo Guede, quien fue ministro de economía del gobierno de Jair Bolsonaro,  declaró que en la nueva administración “no se va a ideologizar la economía”, cuestión que bien podría significarle a Bolivia una especie de respiro, sin embargo, el propio Bolsonaro ha dado a entender que no tendrá relaciones comerciales con países donde gobiernen mandatarios socialistas, o donde pueda regresar ese tipo de gobierno, y bien sabemos que en Bolivia ello es más que probable. Es un hecho cierto que el presidente brasileño intentará liderar la región, a la cual espera y desea convertirla a la misma fe sociopolítica que él manifiesta. Ello, por supuesto, dejaría fuera a Venezuela (y a Bolivia si después de Añez accede al gobierno un mandatario socialista).

Tren Bioceánico

¿Se atreverá Bolsonaro a privilegiar su anti izquierdismo por sobre la economía? ¿Haría lo mismo con relación a China comunista? Está por verse, pues del dicho al hecho… ya sabemos.

A lo anterior -datos para el análisis-, el presidente chileno Sebastián Piñera manifestó a la prensa que tuvo una fructífera conversación telefónica con el mandatario brasileño. Aseguró que habían conversado sobre variados temas y uno de ellos habría sido el Corredor Bioceánico que uniría el Atlántico (puerto de Santos, Brasil) con el Pacífico (puertos chilenos de Arica, Iquique y Antofagasta). Un duro golpe para las pretensiones y esfuerzos de Palacio Quemado que ya tiene terreno avanzado en cuanto a la red ferroviaria del Tren Bioceánico mediante pre acuerdos con Brasil, Paraguay, Argentina y Perú, acuerdos alcanzados, obviamente, antes de la llegada de Bolsonaro al palacio de Planalto..

Además, Piñera también comienza a mover sus piezas en este tablero. Él es consciente de la sólida fe evangélica profesada por su par brasileño, y quizás por ello haya anunciado con tanta prisa a los evangélicos chilenos (al menos a aquellos que lo han apoyado desde hace años), su promesa de realizar cambios en la libertad de culto en el país, sabedor que esta noticia le llegará oficialmente a Bolsonaro vía embajada brasileña en Chile.

Subsiste, no obstante, una duda. ¿Estará realizando Jair Bolsonaro una doble apuesta? Es posible. Tal vez respete los pre acuerdos respecto del Tren Bioceánico a través de Bolivia con rumbo al puerto peruano de Ilo…aunque también puede estar dispuesto a concretar una ruta terrestre bioceánica -carretera transamazónica mediante- con destino a Arica e Iquique, ruta que se encuentra parcialmente habilitada, pero presenta un sinnúmero de dificultades en la Amazonia cuando llega la época de lluvias, empantanando vehículos y provocando una multiplicidad de  cortes camineros, todo lo cual redunda en la conveniencia o inconveniencia   (económica, por cierto) de transportar mercaderías y pasajeros por ese medio terrestre.

Tampoco debemos soslayar la malhadada idea que Bolsonaro tiene respecto de la Amazonia, cual es abrirla a la explotación efectuada por empresas particulares, aún a riesgo de la deforestación y del desplazamiento de algunas tribus que viven en el corazón mismo del Mato Grosso.

De seguro, esta última opción –la Carretera Transamazónica- no debe ser la que desea el presidente chileno, cuestión que no es desdeñable del todo, pero sí bastante cara comparándola con el transporte de carga y pasajeros por vía férrea.  También es posible -¿por qué no?- que Bolsonaro quiera convencer a los firmantes del pre acuerdo del Tren Bioceánico en cuanto a incorporar a Chile en la red.

En definitiva, La Moneda sabe que si Chile queda excluido del Tren (Corredor) o de la Carretera Bioceánica, queda también al margen de un desarrollo comercial y tecnológico de proporciones, además de perder la posibilidad de abrir jugosas nuevas rutas turísticas y, obviamente, profundizar un acercamiento deseable y necesario con los países vecinos. Y para el gobierno neoliberal chileno lo más importante es y ha sido siempre lo económico; por ello, La Moneda no hace cuestión alguna sobre lo que dijo hace ya muchos meses Evo Morales en la ciudad de Oruro: “las oligarquías de Chile y de Brasil, con Piñera y Bolsonaro, quieren financiar a la derecha boliviana” (en la próxima campaña presidencial en ese país). Morales ya no gobierna en La Paz. Es otra la realidad, pero aún tiene significativa influencia en un alto porcentaje de la ciudadanía electoral boliviana, cuestión que podría hacer piel en las decisiones de Bolsonaro respecto del tema que convoca a esta nota.

En fin, sea cuál sea la respuesta que obtenga este asunto de la conexión bioceánica, es un hecho que en esta especie de ‘gallito’ una vez más medirán  fuerzas La Moneda y Palacio Quemado. Ahora, el juez será el Palacio de Planalto. Llegado el momento sabremos cuán sólida es la postura anti izquierdista que Bolsonaro voceó urbi et orbi durante la campaña que lo llevó a la presidencia de Brasil, y que ha seguido explicitando durante su mandato.   Pronto veremos de qué manera evoluciona todo esto. Otro dato para la reflexión; es sano recordar que en muchas oportunidades los personajes han cambiado radicalmente de posición una vez sentados en el sillón presidencial. De ello tenemos lamentables ejemplos cercanos. De las promesas antes del Plebiscito de 1988 en Chile y la construcción de la Concertación de Partidos por la Democracia…a la dura realidad del duopolio binominal, hubo sólo un par de pasos.

Y respecto del hoy día duro ultraderechista mandatario brasileño, no olvidemos que a lo largo de su trayectoria como político –y como diputado- cambió muchas veces de tienda partidista, y otras tantas de ideología…todo según la conveniencia.

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