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Stan Lee, quien aportó una sensibilidad moderna a los cómics y proporcionó una veta lucrativa para Hollywood al crear superhéroes imperfectos como el Hombre Araña, el Increíble Hulk, los X-Men y Iron Man, falleció a los 95 años.

Lee murió el lunes en Los Ángeles, según Associated Press.

Tras comenzar como escritor en Timely Comics en 1941, Lee pasó a ser editor de Marvel. Dejó su huella a principios de la década de 1960 al conjugar superhéroes con vidas problemáticas y personalidades temperamentales, lo que significó un salto respecto a personajes de cómics del pasado.

“Quise escribir historias que no insultaran la inteligencia de los lectores de mayor edad, historias con una caracterización interesante, un diálogo más realista y diagramas que no se hubiesen reciclado mil veces antes”, escribió Lee en su memoria de 2002 “Excelsior: The Amazing Life of Stan Lee”. Describía la creación en 1961, junto al artista Jack Kirby, de los Cuatro Fantásticos, el cuarteto humano que obtiene poderes especiales tras entrar en contacto con radiación cósmica.

Tan complacido estaba Lee con el rápido éxito de Los Cuatro Fantásticos que agregó a la portada de ediciones siguientes el lema “La mejor revista de cómics del mundo”.

Su siguiente paso fue ayudar a crear el Increíble Hulk, Thor, Iron Man y los X-Men a principios de los años sesenta.

En 1962, Lee encontró una oportunidad, la edición final de un cómic llamado “Amazing Fantasy”, para presentar un personaje capaz de pegarse a las paredes y los techos como lo hacen las arañas. Al estilo de Lee, este superhéroe, Spider-Man, era un adolescente normal y angustiado en su vida normal, un huérfano llamado Peter Parker que vivía con sus tíos y luchaba con enemigos tan mundanos como las alergias y los primeros atisbos de sentimientos románticos.

Consideró que los primeros bocetos de Peter Parker elaborados por Kirby eran demasiado hermosos y confiados, por lo que recurrió a otro artista, Steve Ditko, a quien se le ocurrió la apariencia única del personaje. Presentado en 1962, Spider-Man apareció en su propio cómic un año después y se convirtió en el personaje más exitoso de Marvel.

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