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Estamos aquí para rendir tributo a Kofi Annan, uno de los mejores de nosotros, un hombre que personificó los valores de las Naciones Unidas y nos hizo sentir orgullosos de ser sus colegas”, dijo António Guterres a los trabajadores de la ONU en Nueva York durante un homenaje al ex Secretario General, quien falleció a los 80 años el sábado pasado.

Durante su discurso, Guterres hizo un repaso del papel de Annan en las Naciones Unidas diciendo que sus años en la Organización fueron un “tiempo emocionante”.

“El habló apasionadamente sobre nuestra misión y nuestro papel. Creó un renovado sentido de posibilidad dentro y fuera de nuestra organización sobre lo que la ONU podría hacer y podría ser para la gente del mundo”, recalcó.

También destacó que debido a su larga y variada carrera en diferentes oficinas y departamentos a veces parecía como si Kofi conociera a todos personalmente y que incluso aquellos trabajadores que nunca lo conocieron sintieron un vínculo con él. “Kofi Annan fue la Organización de las Naciones Unidas”, dijo.

Guterres además recordó “la humanidad y solidaridad” y destacó los logros del diplomático ghanés, que cuando fue Secretario General puso a la gente en el centro del trabajo de la Organización.

“Todavía estamos cosechando los frutos de la Cumbre del Milenio, cuando reunió al mundo para acordar los primeros objetivos mundiales sobre la pobreza y la mortalidad infantil. Su respuesta a la epidemia de VIH-SIDA unió a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y la industria de la salud y, sin duda, salvó muchas vidas”, dijo.

Kofi Annan se enfrentó a los graves errores cometidos por las Naciones Unidas en la década de 1990, en su respuesta al genocidio de Ruanda y los asesinatos de Srebrenica, “e hizo brillar una luz dentro de la ONU”, agregó el Secretario diciendo que los informes de los cuales se encargó apuntaban a asegurarse de que nunca se repitan esos terribles errores y ponen a la comunidad internacional en un nuevo rumbo en su respuesta a las atrocidades masivas Fue una verdadera voz para los que no tienen voz, no esquivó los problemas más desafiantes, pero trabajó creativamente para salvar las diferencias y proteger a los más vulnerables. Se mantuvo firme sin antagonizar a los demás; su humildad, buen humor, cortesía y encanto iban de la mano de una enorme sabiduría y fuerza”, dijo.

Guterres recalcó que Kofi permanecerá vivo en su memoria no solo por ser haber sido un estadista extraordinario, un notable diplomático y un líder inspirador, sino también por su gentileza, calidez y amistad.

“Tal vez podamos honrar mejor su legado recordando sus propias palabras, entregadas en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz y cito: ´Garantizar una mejora real y duradera en las vidas de hombres y mujeres individuales es la medida de todo lo que hacemos en las Naciones Unidas´”.

En tiempos de creciente división política y conflictos inextricables, necesitamos el espíritu por la paz de Annan, más que nunca, concluyó Guterres.

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