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¿Necesitas hacerte la prueba del coronavirus? Ser rico y famoso puede ayudar

Políticos, celebridades, influentes de las redes sociales e incluso equipos de la NBA han podido realizarse la prueba del nuevo coronavirus en Estados Unidos. Pero mientras crece a diario esa lista de personas millonarias, famosas y poderosas afectadas, también crecen las preguntas acerca de si están obteniendo acceso a las pruebas que le son negadas a otros estadounidenses.

Algunas de estas personas de alto perfil dijeron sentirse enfermas y que tenían una buena razón para que les realizaran la prueba. Otros alegaron que aquellos que descubrieron estar contagiados y se sometieron a una cuarentena por su propia voluntad habían dado un buen ejemplo a la población.

Sin embargo, con todo y que existe un suministro escaso de pruebas en varias regiones de Estados Unidos (lo que ha dejado a los trabajadores de la salud y a muchos enfermos sin poder obtener un diagnóstico), algunas personalidades conocidas han logrado que les realicen la prueba sin exhibir síntomas o sin tener contacto conocido con alguien que tenga el virus, como lo requieren algunos lineamientos de la prueba. Otros se han negado a dar detalles de cómo lograron obtenerla.

Estos casos han provocado acusaciones de elitismo y trato preferencial en un sistema de pruebas que ya de por sí ha estado plagado de retrasos y confusiones, y ha fomentado un nuevo debate nacional que ha llegado hasta la Casa Blanca: en una conferencia de prensa del 18 de marzo, le preguntaron al presidente Donald Trump si “los que tienen buenas conexiones van directamente al principio de la fila”.

“Tendrías que preguntarles a ellos”, replicó, al sugerir que ese no debería ser el caso. “Quizás esa ha sido la historia de la vida. Eso sucede a veces, y me he dado cuenta de algunas personas que han recibido la prueba bastante rápido”.

Dentro de la NBA, donde ocho equipos enteros han recibido la prueba, existen diversas opiniones al respecto. Bob Myers, presidente de operaciones de baloncesto de los Warriors de Golden State, afirmó que su equipo pensaba que sería injusto que sus jugadores buscaran acceso especial.

“Nos han dicho que hay escasez de pruebas”, dijo Myers en una conferencia telefónica el 17 de marzo. Explicó que ningún entrenador, jugador o personal de los Warriors recibiría la prueba hasta que mostraran síntomas, y siempre siguiendo los lineamientos gubernamentales. “No somos mejor ni peor que nadie. Solo somos un equipo de baloncesto”.

El mismo día, a través de una publicación en Twitter, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, increpó a los Nets de Brooklyn, equipo que logró que se aplicara la prueba a toda su nómina. Cuatro personas dieron positivo y uno de ellos ya presentaba síntomas.

“Les deseamos una pronta recuperación”, escribió De Blasio. “Pero, con todo respeto, un equipo entero de la NBA no debería realizarse la prueba del COVID-19 mientras existen pacientes gravemente enfermos en espera. Las pruebas no deberían ser para los millonarios, sino para los enfermos”.

El acceso a la prueba ha resultado ser desigual en todo Estados Unidos, incluso con la ampliación de los lineamientos que dictaminan quién califica y la expansión de los laboratorios que realizan las pruebas, que pasó de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades federales a los departamentos de salud estatales y luego a hospitales y laboratorios privados.

En algunas regiones del país donde el virus ha tardado en aparecer, las personas han sido capaces de obtener las pruebas con facilidad. Pero en Nueva York, California, el estado de Washington y Massachusetts, donde el virus se ha propagado con rapidez y la demanda por las pruebas es altísima, el acceso es muy difícil.

El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York ha indicado a los médicos que solo deben solicitar que se realice la prueba a pacientes que necesiten ser hospitalizados. A las personas con síntomas leves se les pide que cumplan con una cuarentena en sus propias casas. Incluso los trabajadores de la salud, que constantemente tienen un alto riesgo de contagiarse del virus y transmitirlo, han tenido dificultades para que les realicen la prueba.

En New Rochelle, Nueva York, una comunidad al norte de Manhattan donde el virus se ha propagado, se le dijo a una madre enferma que no podía recibir la prueba porque no había estado en ninguna “zona de contagio” mundial. En Boston, un empleado de Biogen, una empresa de tecnología en la cual decenas de personas dieron positivo tras una conferencia, le negaron la prueba porque no presentaba síntomas. En Twitter, la etiqueta #CDCWontTestMe (los CDC no me quieren hacer la prueba) ha estado circulando por semanas.

Según la percepción de algunos médicos, figuras prominentes parecen estar saltándose lugares para llegar al principio de la fila.

“Como se había predicho, #COVID19 está exponiendo todas las desigualdades sociales”, escribió en Twitter Uché Blackstock, médico de urgencias de Brooklyn, Nueva York. “Para mí es perturbador tener que racionarle las pruebas de #COVID19 a mis pacientes y luego tener que esperar de cinco a siete días por los resultados, cuando las celebridades están recibiendo la prueba con facilidad y con tiempos veloces de respuesta”.

La élite de Hollywood —estrellas, agentes, ejecutivos de estudios de cine y televisión— tienen médicos personales a una llamada de distancia durante los mejores momentos posibles y están acostumbrados a recibir un trato preferencial en centros médicos de Los Ángeles como Cedars-Sinai y Ronald Reagan UCLA Medical Center. Muchos personajes famosos usan LifeSpan, una clínica privada.

Sin embargo, en el transcurso de los últimos días, algunas celebridades —incluso algunas con síntomas— han manifestado su frustración por no haber tenido la posibilidad de realizarse la prueba por la escasez de kits. Heidi Klum, modelo y personalidad de la televisión, publicó un video en Instagram el 13 de marzo desde Los Ángeles, en el cual afirmaba haber intentado con dos médicos, sin tener suerte. “Simplemente no logro conseguir una prueba”, afirmó.

El video pudo haberla ayudado a obtenerla. Un día después, regresó a Instagram para decir que “finalmente” había sido capaz de recibir la prueba. Dio negativo. Los representantes de Klum no respondieron preguntas.

En general, las celebridades de todo tipo parecen haber tenido mucha más facilidad para recibir diagnósticos. El 16 de marzo, Arielle Charnas, una influente de redes sociales de Manhattan con más de 1,3 millones de seguidores en Instagram, publicó que “desde hace dos días” había tenido dolor de garganta y fiebre. Se le informó que no cumplía con los criterios para someterse a la prueba y que debía atender sus síntomas en casa.

Pero tras la publicación en Instagram, Charnas dijo que había recibido muchísimos mensajes de sus seguidores, en los cuales le pedían que se hiciera la prueba de la COVID-19. Charnas etiquetó a un amigo, Jake Deutsch, médico y fundador de Cure Urgent Care, quien accedió a realizarle la prueba.

Le tomaron muestras desde su auto, mientras Charnas documentaba el proceso en línea. Luego etiquetó tanto la cuenta de Instagram de Deutsch como la de su clínica para expresarles su agradecimiento. En la mañana del 18 de marzo, publicó un comunicado para notificarles a sus seguidores que los resultados habían dado positivo. “Sé que hay muchas personas, tanto en la ciudad de Nueva York como a nivel nacional, que no tienen la capacidad de recibir atención médica inmediata al primer indicio de una enfermedad, y el acceso a la atención médica es la prioridad #1 en un momento como este”, escribió.

Deutsch dijo que se estaba asociando con dos laboratorios privados, BioReference y Lenco, para ofrecer pruebas. En los últimos tres días, afirmó, su clínica examinó a casi cien pacientes, la mitad de los cuales dieron positivo.

En el Capitolio, donde cuatro senadores y cerca de una decena de representantes han decidido someterse ellos mismos a una cuarentena tras una posible exposición al virus, han empezado a aparecer patrones similares.

A aquellos que fueron a consulta con sus propios doctores o con el médico tratante del congreso se les aconsejó no realizarse la prueba si no mostraban síntomas.

“Todos los médicos que consulté me dijeron que, como no tenía síntomas y no estaba enfermo, la prueba era médicamente ineficaz”, dijo el 14 de marzo el senador republicano de Texas Ted Cruz durante una entrevista con ABC News.

Algunos de los que obtuvieron pruebas fueron aliados cercanos del presidente: el senador republicano por el estado de Carolina del Sur Lindsey Graham, frecuente compañero de golf de Trump; el representante republicano por el estado de Carolina del Norte y próximo jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, y el representante republicano por el estado de Florida Matt Gaetz, quien se enteró de que había estado expuesto al virus mientras abordaba Air Force One la semana pasada para regresar a Washington junto a Trump. Todos dieron negativo.

Los portavoces de Meadows y Graham se negaron a responder preguntas enviadas por correo electrónico acerca de las circunstancias de sus pruebas, incluyendo información sobre quién las ordenó y dónde se realizaron.

Gaetz escribió en Twitter que las autoridades sanitarias de la Casa Blanca le habían dicho que le iban a realizar la prueba no “porque estoy en el congreso, sino porque había estado en contacto directo con el presidente Trump durante varios días”.

El 18 de marzo, se anunció que un congresista había dado positivo en la prueba: el representante republicano por el estado de Florida Mario Diaz-Balart, quien había estado en la Cámara de Representantes recientemente, el 14 de marzo por la mañana (otro político de Florida, el alcalde de Miami, Francis Suarez, también dio positivo).

La NBA ha estado en el centro del debate desde que dos jugadores del Jazz de Utah dieron positivo. El número de resultados positivos conocidos en toda la liga ahora ha aumentado a siete, incluido Kevin Durant de los Nets. Pero decenas más se han hecho la prueba.

Adam Silver, el comisionado de la NBA, reconoció las críticas en una entrevista el miércoles con ESPN. Pero insistió en que la liga se asesoró con funcionarios de salud pública para buscar pruebas.

Wendy Bost, portavoz de Quest Diagnostics, uno de los laboratorios comerciales más grandes de Estados Unidos, afirmó que varias organizaciones habían solicitado ayuda para realizarle la prueba a sus empleados, y señaló que Quest proporcionó “un porcentaje extremadamente reducido de nuestros kits de recolección a una pequeña cantidad de equipos deportivos”. Bost afirmó que la compañía había aceptado realizar las pruebas solo a los equipos que tuvieran al menos un caso diagnosticado.

Quest, al igual que LabCorp, otra importante compañía de diagnósticos médicos, afirmó que las pruebas fueron procesadas en el orden en que fueron recibidas.

El 7 de marzo, la NBA instruyó a todos los equipos a localizar un lugar cercano donde pudieran enlistarse para la aplicación de las pruebas, de acuerdo con un memorando privado obtenido por The New York Times. Sin embargo, las estrategias de los equipos han sido variadas y algunos dicen que no han examinado a sus jugadores.

Una portavoz de los Nets afirmó que las pruebas fueron obtenidas a través de una compañía privada, para evitar usar recursos públicos. Las pruebas se realizaron luego de que el equipo “descubriera que varios de nuestros jugadores y miembros del personal tenían síntomas”, afirmó.

El equipo se defendió de la crítica de que habían recibido acceso injusto a las pruebas: “Si hubiéramos esperado a que los jugadores manifestaran síntomas, podrían haber seguido representando un peligro para sus familias, amigos y el público”.

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