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La soledad del Presidente Sebastián Piñera, ¿aislado y abandonado por su propia gente?

La soledad del Presidente Sebastián Piñera reflejada en una fotografía

Arturo Alejandro Muñoz

El viejo refrán ha sido confirmado. Segundas partes nunca fueron buenas. Muy cierto. Sebastián Piñera puede dar fe de ello. Su segunda administración está terminando en un fracaso tan profundo que incluso amenaza arrastrarlo a él hacia los abismos de la política, desde donde resulta difícil regresar.

Piñera hizo todos los intentos que su calidad de primer mandatario le permitía para ponerle atajo a la enorme ola popular que impetraba –por tercera vez, ya que meses antes lo había logrado con otros intentos- el retiro del 10% de las cuentas individuales de quienes tienen sus ahorros previsionales en el sistema privado que administran las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), donde se encuentra la mayor cantidad y flujo permanente de dinero en el país andino, y que ha demostrado ser un negocio altamente rentable para sus dueños y accionistas, pero un apoyo escandalosamente misérrimo para quienes jubilan.

La mentada ola fue incontenible para La Moneda. El Congreso Nacional (Parlamento) aprobó y legisló favorablemente para que se efectuase un tercer retiro de esas cuentas individuales (cuestión que es voluntaria por parte de cada imponente). Incluso muchos miembros de la coalición gobiernista se sumaron a esa legislación, provocando u  notorio malestar en el primer mandatario quien, pese a saber cuán impopular y políticamente negativa era la medida que adoptaría, informó su oposición a esa ley mediante un último recurso: llevar el caso al Tribunal Constitucional donde meses antes había obtenido un pírrico triunfo con una votación de 5-4 favorable a los deseos del presidente. .

¿Y qué es, de qué se preocupa y ocupa el Tribunal Constitucional? Para saberlo debemos remontarnos a la Historia de Chile, específicamente al año 1925 cuando en el gobierno del presidente Arturo Alessandri Palma se aprobó un nuevo texto de la Constitución Política del Estado, en donde uno de sus artículos establecía un sistema de control de constitucionalidad de las leyes con efecto para el caso particular que el tribunal pertinente conocía. Esto se concretaba a través del recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad, el cual la jurisprudencia lo limitó a la inconstitucionalidad de fondo.

Esta es una de las razones que lleva a establecer en 1970 un Tribunal Constitucional (TC) encargado de realizar un control preventivo de constitucionalidad de los proyectos de ley, es decir, un control que se realiza antes de que la ley sea promulgada, con efecto derogatorio de la norma considerada inconstitucional.

Pues bien, Piñera se enfrentó a las demandas populares y a la decisión del poder legislativo yendo a protestar ante el TC El ambiente político y social alcanzó niveles de peligrosa incertidumbre. Muchos parlamentarios pertenecientes a las tiendas partidistas que forman parte del gobierno, solicitaron a Pilera retirar la demanda ante el TC, y firmar la ley emanada del Congreso para que la gente pudiese proceder a utilizar el 10% de sus ahorros previsionales, en un momento especialmente crítico debido a los graves efectos de la pandemia del Covid-19, a la merma en los empleos y a la carestía de los insumos, bienes y servicios derivado de todo ello.

Pero Piñera, tozudamente, se negó a hacerlo. Presentó ante el Congreso, a última hora y a las apuradas,  un proyecto de ley en el que, como ya eres habitual en su administración, había cierta “letra chica” que enturbiaba la propuesta. Fue rechazada airadamente por la gente, y en el Parlamento corría el grave riesgo de ser rechazada.  Quedaba entonces todo en manos del Tribunal Constitucional, cuestión que dejaba a Chile transitando por una delgada franja, toda vez que las organizaciones sociales y gremiales  preparaban sus gritos y consignas para tomarse las calles si el TC determinaba que era “inconstitucional” la norma aprobada por el Congreso. Sebastián Piñera, a no dudar, confiaba casi ciegamente en ello.

La sorpresa fue mayúscula para el presidente y su gobierno. El TC aprobó (7 a 3) la norma evacuada desde el Congreso, y la Moneda comenzó a vivir su peor derrota. El primer mandatario había enfrentado a las mayorías ciudadanas, al Congreso y, en estricto rigor, e  también a buena parte de los parlamentarios y dirigentes de las tiendas políticas sobre las cuales se sustenta su gobierno.

A un año del término de su mandato, el presidente Piñera se encuentra solo, aislado, e incluso abandonado por una significativa fracción de su propia gente. Las últimas encuestas de opinión pública le otorgan una exigua aprobación ciudadana que bordea el 9%…mientras el rechazo a su gestión supera el 80%.

Algunos representantes de los partidos políticos de derecha han alzado sus voces acusando al primer mandatario, a su tozudez y desafección con la gente, de ser quizás el responsable de una posible baja en los futuros  apoyos electorales a esas tiendas. La crisis política es real, tanto en la derecha como en la centroizquierda donde ya pululan muchos candidatos a la presidencia de la nación y no se observa unliderazgo ni un. es reall

En este mes de mayo (días 15 y 16), Chile tendrá elecciones municipales junto con la elección de gobernadores, consejeros regionales  y los convencionales-constituyentes (para redactar la nueva Carta Magna). Los resultados son inciertos para el gobierno y también para la oposición, pues las ya comentadas encuestas de opinión entregan al Congreso Nacional un escuálido 8% de aprobación ciudadana. Y para incrementar las tensiones, en octubre de este año 2021, el país tiene también elecciones presidencial y parlamentaria.

Chile está en la estacada, en ello no hay error.

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