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Expertos coinciden que es necesario diseñar una nueva política contra el COVID

La foto muestra al grupo de conferenciantes en la “Cumbre de Salud Mental 2021”: Lcdo. Luis Meléndez (Administrador Sistema de Salud Menonita – CIMA), el Dr. Carlos Rodríguez Mateo, (Administrador en Puerto Rico - Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción), Lcdo. Marie Carmen Muntaner Rodríguez (Asesora Legal AHPR), Lcda. Marta Rivera Plaza (presidenta Comité Salud Mental Asociación de Hospitales de Puerto Rico- Principal Oficial Ejecutiva Sistema San Juan Capestrano), el Senador Rubén Soto Rivera (Presidente Comisión de Salud del Senado de Puerto Rico), Lcdo. Astro Muñoz Aponte (Director Ejecutivo First Hospital Panamericano) y Lcda. Miglisa L. Capó Suria (Vicepresidenta Asuntos Legales Metro Pavia Health System).

San Juan – Un grupo compuesto por los principales directivos a cargo del cuidado de la salud mental de los puertorriqueños, entre ellos; el Dr. Carlos Rodríguez Mateo (director de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción, conocida por sus siglas ASSMCA), la Lcda. Marta Rivera Plaza, (principal oficial ejecutiva del Sistema San Juan Capestrano) y el Lcdo. Pedro González, vicepresidente de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico coincidieron que es de carácter urgente el poder trabajar con una nueva política pública de salud mental que permita enfrentar los retos y desafíos producto de los fenómenos de los huracanes, el terremoto y la actual pandemia COVID 19 lo que ha cambiado el patrón de vida de los puertorriqueños y por ende, afectan directamente la salud mental de este pueblo.

“No cabe duda que la pandemia del COVID 19 (coronavirus) en términos emocionales ha hecho mucho daño a la salud mental de este pueblo. El COVID ha sido el detonante de una secuela de incidentes que ameritan una nueva política pública que incluya expandir y reforzar los servicios que ofrece ASSMCA.  Estamos expandiendo programas y reforzando con más profesionales en conducta humana, lo que permitirá complementar los servicios que prestan entidades privadas dedicadas a la atención y cuidado de la salud mental de los puertorriqueños.  Queremos dejar claro que todo lo que estamos haciendo es como complemento ante la gran labor que prestan docenas de entidades privadas, en nada queremos competir, simplemente ofreceremos apoyo a ese esfuerzo. Puerto Rico vivió el azote de los huracanes Irma y María.  Más tarde sufrimos los efectos de un potente terremoto que ha tenido serias consecuencias en la salud mental de una gran parte de la población, especialmente en los residentes de la zona sur oeste de la isla. Todo esto produce una conducta llena de estresores sociales cuya consecuencia es un aumento en la ansiedad, en la depresión y reacciones suicidas significativas palpable”, señaló el administrador de ASSMCA, Dr. Carlos Rodríguez Mateo.

Las expresiones del titular de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción fueron parte de las conferencias ofrecidas este fin de semana durante las actividades de la “Cumbre de Salud Mental 2021”, coordinada por el Comité de Salud Mental de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, que dirige la Lcda. Marta Rivera Plaza (Principal Oficial Ejecutivo del Sistema San Juan Capestrano y ex presidenta de la Junta de Directores de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico).

Hablan los oficiales de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.

“Ante la gran preocupación en la población de Puerto Rico, muy en especial en el componente de los hospitales, nuestra Asociación preparó este evento que logró reunir en un mismo lugar la mayoría de recursos disponibles para atender los problemas de la salud mental del país. La conclusión de que la pandemia COVID 19 ha sido de gran impacto negativo es algo que preocupa. El gobierno debería enfocar sus estrategias, de manera que podamos advertir de posibles crisis en un futuro cercano.  Definitivamente tenemos que trabajar en una nueva estrategia, en una nueva política pública que permita enfrentar los nuevos retos y condiciones de salud mental que se presentaron tras los huracanes Irma y María, en el terremoto del sur oeste y ahora en la pandemia del COVID 19 con sus variantes”, afirmó el Lcdo. Pedro González, vicepresidente de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.

La pandemia del COVID ha complicado el manejo de los velorios y el enterramiento en los cementerios, asunto que complica el estado de ánimo de la población

San Juan – La principal oficial ejecutiva del Sistema San Juan Capestrano, Lcda. Marta Rivera Plaza y presidenta del Comité de Salud Mental de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico solicitó a las principales entidades del gobierno y colaboradores que desarrollan las diferentes estrategias para combatir la pandemia del COVID 19 (coronavirus) y sus variantes que consideren revisar y emitan un protocolo especial para el manejo de los velatorios y enterramiento en los cementerios del país.

“A raíz de todo esto del COVID 19, el gobierno ha tomado medidas restrictivas eliminando prácticamente los velatorios de las personas que fallecen día a día en la Isla.  Sabemos que tenemos que controlar cualquier posibilidad de foco de contagio en esta horrible pandemia.  Sin embargo, hay serias confusiones dentro de la industria de las funerarias sobre el manejo de un velatorio y finalmente los enterramientos en los cementerios del país.  La pérdida o muerte de un ser humano, ya sea un familiar, amigo o conocido afecta a la salud mental de nuestra población. Es importante que manejemos este asunto con profesionalismo, sobre todo, para proteger la estabilidad emocional de los afectados por la muerte de sus fallecidos.  La medicina tiene un término científico para esto: “se llama prolongación del duelo”, señaló la Lcda. Marta Rivera Plaza, principal oficial ejecutiva del Sistema San Juan Capestrano.

La también expresidenta de la Junta de Directores de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico recordó que en muchos casos con el fallecimiento de un familiar o amigo se da el escenario de una larga enfermedad, motivo por el cual muchas personas que han estado encargados del cuido de ese paciente se afectan emocionalmente o permanecen también en crisis emocional.  La muerte trastoca a todo el componente familiar afectando aquellos más vulnerables.

Lcda. Marta Rivera Plaza (presidenta Comité Salud Mental Asociación de Hospitales de Puerto Rico- Principal Oficial Ejecutiva Sistema San Juan Capestrano)

“Una vez que una persona es hospitalizada el núcleo familiar comienza a afectarse, muy en especial los niños que están relacionados con el enfermo. Si la muerte sorprende con un accidente o suicidio el asunto es más complicado, porque es algo que se enfrenta al momento y nadie está preparado para eso.  Durante el tiempo de aflicción y durante todo el proceso de duelo, una persona afligida necesita mucho apoyo emocional y en algunos casos la atención de profesionales de la salud mental.  En San Juan Capestrano tenemos como norma que la búsqueda de fuentes de apoyo puede ser la clave para la recuperación y aceptación de la pérdida para esta persona. Los familiares, amigos, grupos de apoyo, organizaciones comunitarias o profesionales de la salud mental (psicoterapeutas) pueden ser de gran ayuda. El impacto y manejo de la muerte de un familiar es algo complicado y en muchas ocasiones hasta prolongado.  En muchos casos de personas fallecidas, la entrega de los cuerpos por las autoridades sanitarias se ha complicado, lo que hace que se presenten complicaciones en el estado de ánimo y salud mental de las personas cercanas al difunto”, recalcó la directora ejecutiva de San Juan Capestrano.

El momento de enterramiento en muy importante para los familiares de la persona fallecida: No debe existir la prohibición de una despedida de duelo en un cementerio, tenemos que evitar el efecto del duelo prolongado

“Como parte del apoyo que se le debe ofrecer a las personas que pierden un familiar, ya sea por condiciones médicas preexistentes, accidentes o víctimas de COVID está el coordinar un velatorio o enterramiento honroso y rápido. Hay mucha confusión con este tema por lo cual se debe aclarar todo lo relacionado con las guías en los cementerios.  No debe existir la prohibición de una despedida de duelo en un cementerio, sin embargo, la misma debe regularse para que se utilice el menor tiempo posible con la estricta observación de distanciamiento requerido por los protocolos de la pandemia.  Recordemos que el momento del enterramiento y el manejo del mismo puede ser el detonante para una crisis en la salud mental de los familiares, lo que contribuye al efecto de “duelo prolongado”.  El encontrarse en el cementerio para darle cristiana sepultura a una persona es una medida natural de apoyo significativo para enfrentar la pérdida de un familiar o amigo.  Claro está, todo esto debe ser regulado por los administradores de los cementerios para que se cumpla con los protocolos establecidos”, expresó la Lcda. Marta Rivera Plaza.

El Sistema San Juan Capestrano advierte que es importante evitar la presencia de “un duelo prolongado” producto al evitar una despedida digna. Los profesionales de la salud mental señalan que el duelo es una reacción normal y necesaria ante la pérdida de una persona querida y cumple una función adaptativa que es la de ayudar al doliente a aceptar-adaptarse a la pérdida, reconstruir la vida cotidiana y los valores sin el ser querido que se acaba de perder. En definitiva, se trata de continuar viviendo sin esa persona significativa. El valor, la relevancia y el significado del proceso de duelo es tal que hay personas que tras una vivencia de duelo experimentan un crecimiento personal importante. Pese a su normalidad, el fallecimiento de un ser querido es un acontecimiento vital estresante de primer orden que a lo largo de nuestra vida podemos llegar a experimentar en más de una ocasión por lo que tenemos que prevenir cualquier crisis en el área de la salud mental de los dolientes.

“Para una persona que comienza un proceso de aceptación y adaptación a la realidad de la pérdida de un familiar, es importante cerrar ese ciclo de expresión de amor que se lleva a cabo en el proceso de un enterramiento digno. Es aceptable las reflexiones, las oraciones o hasta cortas narrativas que recuerden momentos felices de la persona fallecida. Una vez se concluya este proceso, las familias deben prestar atención a toda aquella persona que se muestre afligida más de lo normal.  La negación de aceptar la muerte de un familiar puede llevar a una depresión severa o trastornos emocionales.  Las emociones ante la pérdida de un familiar pueden variar desde el silencio o alejamiento hasta pensar en la alternativa del suicidio. El hecho real de vivir más encerrados en estos días de pandemia, complica el ánimo y estado de salud mental de las personas afectadas, pues prácticamente dependen de una llamada telefónica que en muchas ocasiones no se da, ya que el COVID nos mantiene a todos alejados.  Es de vital importancia que tan pronto usted detecte cambios en la conducta de esa persona afectada, consulte a un profesional de salud mental, quienes están preparados para ayudar en estos casos”, terminó diciendo la Lcda. Marta Rivera Plaza, principal oficial ejecutiva del Sistema San Juan Capestrano.

Por: Wilson Nazario

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