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Noticias Internacionales

El nuevo mandato de Nicolás Maduro empezó con un repudio internacional generalizado

La Organización de Estados Americanos (OEA) decidió no reconocer formalmente al gobierno de Venezuela, y Paraguay rompió relaciones diplomáticas con el país después de que Maduro tomara posesión para un segundo periodo que lo mantendría en el poder hasta 2025.

Además, Estados Unidos sostuvo que se trata de una “usurpación de poderes”; Canadá calificó al país como una dictadura; el gobierno peruano llamó a consultas al representante diplomático de Venezuela, y hubo protestas en varias ciudades que han recibido emigrantes venezolanos. La ONU estima que el número de personas que han dejado Venezuela en los últimos años podría superar los cinco millones este año, el movimiento migratorio más grande de América Latina, y el Fondo Monetario Internacional calcula que la tasa de inflación en el país sudamericano será de 10.000.000 por ciento; es decir, si algo costaba 1 dólar, pasaría a costar 100.000 dólares.

Maduro, por su parte, aseguró durante la ceremonia de investidura que “Venezuela es el centro de una guerra mundial” orquestada desde Washington.

Una nueva matanza en México mientras se debate una polémica estructura militar para combatir la violencia.
Ayer fueron hallados en el estado mexicano de Tamaulipas los cadáveres de veintiuna personas incineradas —más tarde, se encontraron otros tres cadáveres—, un nuevo ejemplo de la violencia que asedia a distintas partes del país. El nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador —quien declaró que la masacre se debió a “un enfrentamiento entre dos grupos rivales”, sin que se conozca la identidad de los fallecidos— propone crear una Guardia Nacional para responder a la delincuencia.

Este cuerpo militar sería desplegado para combatir al crimen en remplazo de la Marina y de los policías, si es que se avala una reforma constitucional. Esta semana la Cámara de Diputados fue sede de audiencias públicas con especialistas y funcionarios locales y estatales para iniciar el debate de si se debe, o cómo, formar la guardia.

Jair Bolsonaro con su ministro de Defensa, el general Augusto Heleno (derecha), durante una ceremonia de la Armada de Brasil Joedson Alves/EPA vía Shutterstock

Los grupos poderosos que sostienen al nuevo gobierno de Brasil.
Para llegar a la presidencia, el brasileño Jair Bolsonaro forjó alianzas con líderes evangélicos —que representan a más del 30 por ciento de la población del país— y militares radicales del ejército. En este análisis revisamos cómo se desarrollaron estas relaciones y por qué sus primeras acciones de gobierno —por ejemplo, la posibilidad de que la reforma de pensiones no afecte a los jubilados militares— sugieren que pretende saldar las deudas de campaña con estos grupos.

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