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Vida y Salud

¿Cómo prepararme para la reapertura de mi ciudad?

Un restaurante comenzó a recibir clientes nuevamente el mes pasado en Alexandria, Virginia.Credit...Kevin Lamarque/Reuters

Por: Roni Caryn Rabin / The NYTimes

Cuando la mayor parte del país estaba en cuarentena, al menos las reglas eran bastante claras. Los trabajadores esenciales se aventuraban al exterior; el resto se quedaba en casa. Los bares y los restaurantes estaban cerrados, excepto para comprar comida para llevar; los salones de belleza y los spas no daban servicio. Las salidas estaban limitadas al supermercado o a la farmacia.

Ahora los estados están levantando las restricciones, pero los lineamientos específicos acerca de cómo afrontar los pormenores de la vida cotidiana todavía son difíciles de plantear, y de todas maneras, nunca habrá una solución predefinida para cada circunstancia problemática que pudieras encontrar.

Poco a poco, las calles y comercios vuelven a la vida. En algunas ciudades eso significa ir en mascarilla por todos lados, en otras que los restaurantes deberán espaciar sus mesas. En todo caso —y dada la disparidad en las instrucciones de los gobiernos— la rutina es distinta cuando buscas no enfermarte. Una buena idea es considerar estos cuatro factores para volver a retomar la actividad y esta mini guía para abrazar con menos riesgo de contagio.

Mientras los médicos atienden pacientes y los científicos buscan curas y vacunas, los economistas han puesto manos a la obra para ayudar a mitigar las consecuencias económicas de la pandemia con cierres más localizados que afecten menos a los negocios.

Desde hace una semana México ha empezado a volver a cierta normalidad. Sin embargo, el coronavirus no ha cedido: quienes trabajan en crematorios y funerarias atestiguan que la epidemia sigue cobrando vidas. El sufrimiento debido al impacto económico es más generalizado pues, por una parte, el país vivía ya una recesión y, por el otro, el plan de estímulos del gobierno es uno de los más modestos de la región.

“En comparación, suspender las actividades fue fácil, aunque pareció difícil en aquel momento; básicamente, apagamos el interruptor”, dijo Preeti Malani, médica experta en enfermedades infecciosas que es directora de salud en la Universidad de Míchigan.

“Reiniciar es mucho más complicado. No hay una plantilla, no hay manual. No podemos simplemente decir: ‘Sigan estas diez reglas y estarán bien’”.

No obstante, incluso ante la ausencia de directrices detalladas, existe consenso científico sobre un enfoque general que puede reducir la propagación del virus a medida que el mundo a tu alrededor reinicia actividades. Conforme avanzas poco a poco hacia la normalidad —lo que sea que eso signifique en estos tiempos— intenta tomar tres precauciones: evita el contacto, los espacios confinados y las grandes cantidades de gente. Y toma decisiones realistas.

Contacto
Necesitas seguir respetando las precauciones de distanciamiento social. Eso significa llevar mascarilla, lavarte las manos bien y con frecuencia, así como mantener una distancia de por lo menos dos metros de otras personas. No des abrazos, por lo menos no de la manera habitual, ni saludes de mano.

Intenta asegurarte de que los espacios públicos que frecuentas mantengan las medidas de mitigación: separación de las mesas en un restaurante, restricción de acceso o distanciamiento de los clientes en tiendas y parques, así como labores de limpieza y desinfección frecuentes.

El virus se propaga de manera más eficiente de persona a persona, pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) de Estados Unidos recomiendan la limpieza frecuente de los objetos de alto contacto y las superficies como mesas, picaportes, interruptores de luz, barras de cocina, manijas, teléfonos, teclados, inodoros y grifos, pantallas táctiles, cajeros automáticos y las manijas de las bombas de gasolina.

Cualquier conversación cara a cara de quince minutos entre personas que están a menos de dos metros de la otra constituye contacto cercano, dijo Muge Cevik, médica experta en enfermedades infecciosas y virología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Saint Andrews en Escocia.

Entre más tiempo dure la conversación y más cercana sea la proximidad física entre los participantes, mayor será el riesgo de que el virus se propague si una persona está infectada.

Eso explica por qué la transmisión es desenfrenada dentro de los hogares y por qué las reuniones familiares en las que las personas abrazan y pasan algunas horas juntas durante una comida han originado brotes.

En un caso investigado por funcionarios federales de salud de Estados Unidos, una persona con síntomas respiratorios leves asistió a un funeral en Chicago, en febrero, iniciando una cadena de transmisión que llevó a enfermarse a más de una decena de personas y resultó en tres muertes.

El individuo era un amigo de la familia que abrazó a los deudos en la ceremonia, pasó unas horas compartiendo una cena para llevar y una comida informal, y fue a una fiesta familiar de cumpleaños.

Cuando varios familiares se enfermaron, los miembros del hogar que los cuidaron también se infectaron; los invitados a la fiesta de cumpleaños que contrajeron el virus fueron a la iglesia, infectando a los feligreses que estaban sentados en la fila siguiente.

En total, 15 personas fueron infectadas. Los CDC han recomendado limitar los funerales a familiares directos o celebrar servicios conmemorativos virtuales, dependiendo de la transmisión local del coronavirus.

Confinamiento
Las actividades en interiores, incluso en espacios de grandes dimensiones, son más conducentes a propagar el virus que los eventos realizados en exteriores, especialmente si el aire dentro del edificio es recirculado o las ventanas no se abren.

Muchas infecciones se han vinculado al transporte público —como autobuses y furgonetas—. Algunos expertos han formulado preguntas sobre la seguridad de los espacios públicos cerrados, como los edificios de oficinas, los restaurantes en interiores y los clubes nocturnos.

“Cuando hay aire que no circula, las gotículas permanecen más tiempo del que uno esperaría, y habrá mucha contaminación en las superficies”, dijo Cevik.

Un flujo de aire fresco diluye el virus, y agregó: “Cuando estás cerca de una buena fuente de flujo de aire o junto a una ventana, tu tracto respiratorio superior ya no estará expuesto a tanto virus”.

Cevik se refirió a un estudio que rastreó un brote de la COVID-19 en enero, en China, que llegó hasta una ceremonia en un templo budista en Ningbo, en la provincia de Zhejiang.

Unas 300 personas estuvieron en la ceremonia, que duró dos horas y media e incluyó el almuerzo. Se llevó a cabo al aire libre, y la mayoría de los fieles no estaban infectados. Y de las 30 personas infectadas, la mayoría había viajado en un autobús al templo, ida y vuelta, con la primera persona que se enfermó, aproximadamente una hora de viaje en cada sentido.

En ese autobús, nadie que se sentó junto a una ventana abierta se enfermó, con la única excepción de un individuo que se sentó directamente al lado de la mujer infectada.

En lineamientos recientes para los negocios que reabren, los CDC dijeron a los empleadores que deben asegurarse de que los sistemas de ventilación estén funcionando de manera apropiada y tomar las medidas necesarias para maximizar la circulación del aire exterior al abrir puertas y ventanas, así como mediante el uso de ventiladores.

Círculos pintados para marcar el distanciamiento social seguro en el parque Dolores, en San Francisco.Credit…Jim Wilson/The New York Times


Cantidad de gente
Los grupos numerosos son riesgosos, sin importar dónde estén reunidos. Incluso en exteriores, las multitudes representan más gente, más contactos y más fuentes potenciales de infección. Al final, lo más importante es que prevenir la infección es una cuestión de números: menos es más.

“Es una manera muy diferente de pensar a la que la mayoría de las personas en el mundo no están acostumbradas”, dijo Barbara Taylor, médica especialista en enfermedades infecciosas en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, campus San Antonio. “Todo está en las matemáticas”.

Muchos bares en Texas sientan a sus clientes afuera, indicó ella, y por ello son relativamente de bajo riesgo. Sin embargo, el número de clientes en un espacio sigue siendo importante.

“Puedes tener un ejemplo hipotético en el que todas las personas estén separadas entre sí por dos metros, pero si en ese caso hay a quinientas personas, es inherentemente más riesgoso que si involucrase a treinta personas”, dijo Taylor. “Existe mayor potencial de que una de esas 500 personas tenga la COVID-19 y la propague”, dijo.

Otra preocupación sobre los bares: a medida que las personas se ponen ebrias, dejan de cuidarse y pierden las inhibiciones.

Los CDC clasifican las opciones para cenar en situaciones de menor a mayor riesgo. El menor riesgo es el servicio por ventanilla, la entrega a domicilio, la comida para llevar o los pedidos que se recogen en el auto. Los restaurantes con el riesgo más alto son los que tienen mesas en exteriores e interiores sin espacio entre sí.

Capacidad de elección
Al final, cada individuo debe tomar una decisión personal sobre el nivel de riesgo con el que ella o él están cómodos, sopesando su propia edad y estado de salud, circunstancias de vida y nivel general de aversión o tolerancia al riesgo.

Las personas vulnerables a enfermarse de gravedad si llegaran a infectarse de coronavirus desearán tomar las mayores precauciones. Ese grupo incluye a las personas mayores de 65 años, residentes de asilos y centros de cuidados prolongados, personas inmunocomprometidas, con enfermedades crónicas de pulmón o riñón o afecciones cardiacas o aquellos con obesidad mórbida.

No obstante, los adultos jóvenes y saludables, así como los niños, deberían considerar proteger a las personas a su alrededor, incluyendo a familiares, colegas o amigos que son vulnerables debido a enfermedades crónicas u otras circunstancias de vida, concluyó Taylor.

Su tolerancia al riesgo es muy baja, dijo. Aunque Taylor no tiene problemas de salud, es una médica que trata a pacientes vulnerables e inmunocomprometidos, y también visita a sus padres regularmente.

“Somos los guardianes de nuestros hermanos”, dijo. “Aunque no estoy en un grupo de riesgo, estoy regularmente en contacto con personas que sí lo están, por lo que se trata no solo de pensar en nosotros, sino en todas nuestras comunidades, y en cómo nos debemos proteger los unos a los otros”.

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