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Ana Paula Jiménez, la joven mexicana prodigio de las matemáticas

Ana Paula ganó una medalla de bronce en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas, que se realizaron en Bath, Reino Unido. / Getty Images

“Supóngase que a un tablero de ajedrez estándar de 8×8 se le eliminan dos esquinas diagonalmente opuestas, dejando 62 casillas. ¿Es posible colocar 31 piezas de dominó de tamaño 2×1 recubriendo todo el tablero?”.

Cuando Ana Paula Jiménez leyó este enunciado, más conocido como el “Problema del tablero de ajedrez” que fue propuesto por el filósofo analítico Max Black en 1946, se enamoró de las matemáticas para siempre.

Por una razón muy sencilla: “Cuando lo leí, me di cuenta que resolver problemas de matemáticas no era solo ese proceso repetitivo y aburrido, sino que se podía y debía utilizar la creatividad”, le cuenta a BBC Mundo.

Desde entonces eso se convirtió en su pasión. En los últimos seis años, Jiménez ha ganado más de 24 medallas en olimpiadas nacionales e internacionales de matemáticas.

Entre ellas, dos medallas de oro en la Olimpiada Matemática Europea Femenina y dos preseas de bronce en la prestigiosa Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO, por sus siglas en inglés).

Fue la primera mexicana en hacerlo, y por esa razón recibió el premio Maryam Mirzakhani -en honor a la primera mujer en recibir la Medalla Fields, el Nobel de las matemáticas- que se le otorga a la mujer con mejores resultados en las IMO en América del Norte.

“No ha sido fácil. Dedicarme a esto ha hecho que me pierda de algunas cosas durante mi adolescencia, pero he logrado otras como por ejemplo ayudar a quitar el prejuicio de que las mujeres no somos buenas para las matemáticas”, explica Jiménez.

Ana Paula Jiménez ha recibido cerca de 24 medallas por su pasión por las matemáticas. / ANA PAULA JIMENEZ

“No me llamaban tanto la atención”
Los primeros recuerdos de Jiménez, quien nació en el año 2001, y las matemáticas se remontan a cuando estaba en el jardín de infantes y las profesoras comenzaron a enseñarle sobre sumas, decenas y centenas.

Pero durante gran parte de la primaria y principios de la secundaria las matemáticas no le atrajeron demasiado.

“No ha sido fácil. Dedicarme a esto ha hecho que me pierda de algunas cosas durante mi adolescencia, pero he logrado otras como por ejemplo ayudar a quitar el prejuicio de que las mujeres no somos buenas para las matemáticas”, explica Jiménez.

“No me llamaban tanto la atención”
Los primeros recuerdos de Jiménez, quien nació en el año 2001, y las matemáticas se remontan a cuando estaba en el jardín de infantes y las profesoras comenzaron a enseñarle sobre sumas, decenas y centenas.

Pero durante gran parte de la primaria y principios de la secundaria las matemáticas no le atrajeron demasiado.

“Ahí me di cuenta que las matemáticas no solo eran mucho más complejas, sino que había que ser creativos para resolver la mayoría de los problemas. Y eso hizo que me apasionara por esto”, cuenta.

Una pasión que la llevaría a múltiples victorias.

Medallas nacionales e internacionales
Cuando le pregunto cuándo fue la primera vez que se ganó una medalla en una competencia de números, recuerda con exactitud el año: 2015.

Pero le cuesta responder cuántos años tenía al momento de ganarla.

“Creo que tenía 14… Fue una medalla de oro en unos nacionales en Mexicali. Ahí comenzó todo”, relata.

Jiménez tiene claro que la complejidad de los números solo puede ser descifrada después de muchas horas de trabajo y estudio.

Para las competencias estatales y nacionales -ella representa a Ciudad de México, donde nació- tiene una rutina de tres horas diarias de estudio.

Pero cuando se trata de ir a competir en torneos internacionales como las IMO o las Olimpiadas Europeas de mujeres, el asunto se vuelve más serio: concentrada y aislada en un lugar con sesiones diarias de casi nueve horas.

Todo esto acompañado por tutores y personas que guían a los competidores durante las prácticas.

“Nos pasamos las nueve horas resolviendo problemas. Es como el entrenamiento de un atleta para los Olímpicos”, señala.

Y como atleta para las olimpiadas, también tienen trabajos específicos para mejorar en sus campos.

“Se trabaja en cuatro áreas: geometría, álgebra, teoría de números y matemáticas discretas”, dice.

“Me va muy bien en geometría y en general tengo que trabajar un poco más en álgebra. Pero creo que me va bien en todas en general”.

¿Y no es mucho tiempo dedicado a resolver solo problemas? Responde que ella tiene claro el por qué de esas sesiones intensas.

“Una prueba en una olimpiada internacional dura cuatro horas. Te dan tres problemas para resolver en cuatro horas”, relata.

Olimpiadas internacionales
Hace cuatro años comenzó a competir de manera internacional, tras la experiencia adquirida en competencias nacionales.

Después de ganar cuatro medallas, dos de oro y dos de plata en las Olimpiadas Europeas Femeninas, uno de los más grandes retos le llegó en 2019: la Olimpiada Internacional de Matemáticas, que se realizó en la localidad de Bath, en el suroeste de Reino Unido.

“Es un reto, porque solo el 10% de quienes compiten allí son mujeres, así que se siente bastante presión”, señala.

En Bath, después de varias tensas pruebas, logró quedarse con la medalla de bronce.

“Fue muy emocionante, porque durante varios días compartes con personas de todo alrededor del mundo que también tienen esta misma pasión por las matemáticas”, señala Jiménez.

Este año, de forma virtual, volvió a repetir la hazaña. Se convirtió en la primera mujer mexicana en ganar dos medallas de bronce en una IMO.

Mujeres y matemáticas
Uno de los reconocimientos que recibió se debió a su notable desempeño en las IMO, el premio Maryam Mirzakhani.

Este galardón fue creado en 2017 para reconocer el desempeño de las mujeres en las Olimpiadas Internacionales. Ese mismo año falleció, a los 40 años, la matemática iraní Maryam Mirzakhani, quien ha sido la única mujer en recibir la medalla Fields, considerada el Nobel de esta disciplina.

“Para mí fue muy importante ese reconocimiento, porque algo que queda claro desde que entras en esto es que hay un prejuicio de que las mujeres no somos buenas para las matemáticas”, señala.

“Y para mí fue muy importante tener en mi proceso a otras mujeres como entrenadoras. Por ejemplo, Olga Medrano, que fue la primera mexicana en ganar una medalla en las Olimpiadas Europeas”, agrega.

Ahora Jiménez terminó el colegio y entró en la universidad, por supuesto siguiendo la carrera de matemáticas.

“Para mí las matemáticas son arte. Pero también ganas. Dedicación. Perseverancia. Es algo que ha estado presente en mi vida durante mucho tiempo”, concluye.

A punto de colgar, le pregunto cuál es la solución al problema enunciado por Black.

“La solución es que el rompecabezas que él propone no se puede completar. Pero cuesta bastante tiempo llegar a esa respuesta”.

Por: Alejandro Millán Valencia
BBC News Mundo

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